El presidente Gustavo Petro insistió hoy en su propuesta de un ‘Plan Marshall por la vida’, al participar en la Cumbre de Ambición Climática que se realiza en la sede de la Organizaciones de las Naciones Unidas, en el marco de la 78ª Asamblea General de ese organismo mundial que sesiona en New York.
Esta Cumbre busca acelerar la acción inmediata de Gobiernos, empresas, entidades financieras, autoridades locales y la sociedad civil frente al cambio climático.
En su intervención, el presidente Petro explicó que ese Plan Marshall pretende “adaptar y restructurar las economías” del mundo mediante la mitigación y la adaptación al cambio climático, hasta llegar a cero emisiones de gas carbónico.
Lograr la financiación de este ‘Plan Marshall por la vida’ implica la destinación de “más de 100 mil millones de dólares, quizás con otro cero, quizás ya no con uno sino varios números hacia adelante”, recursos que según el mandatario no provienen de los fondos privados de inversiones.
De forma jocosa, el presidente Petro aseguró que hablar solo de 100 mil millones de dólares “es como decimos popularmente en Colombia: poner un calado en la puerta de un colegio”.
“Esos grandes fondos tienen que ser públicos, no surgen de una caja que no existe, tienen que surgir de nuestros propios países”, aseguró el jefe de Estado en su disertación, tras insistir en que esto solo se logrará si disminuye el pago de la deuda pública como ya hizo el Fondo Monetario Internacional en tiempos del Covid al autorizar derechos especiales de giro.
Formuló, así mismo, un nuevo llamado a “apagar las grandes chimeneas del mundo” al referirse a Estados Unidos, China, India y Europa, y en general a las grandes economías del mundo a financiar ese Plan Marshall.
Y recordó que América del Sur es la principal esponja del planeta que absorbe la mayor parte del carbono que producen esas chimeneas, pero enfatizó en la necesidad de “apagar las chimeneas en el norte y revitalizar las esponjas del sur”.
De hecho, dijo, el gran problema de América del Sur, y de África –la otra gran esponja del planeta-, es la adaptación al cambio climático, pues ambas regiones padecen las consecuencias de las grandes chimeneas.

